La transformación del nuevo nombre toma tiempo
Génesis 17, vemos la transformación de
Abram, a quien Dios llama Abraham. Lo único que Dios hizo fue insertar
una “h”. Esta letra, proviene de Dios, del nombre Jehovah. Dios insertó
su nombre dentro del nombre de Abram, de su naturaleza y de esta manera
mostró todo lo que iba a hacer con él.
El nombre de Abram significa, “padre
exaltado”; Abraham significa “padre de multitudes”. El primer nombre no
tenía relación con lo que Dios le había prometido, de que le daría una
descendencia. Dios se inserta dentro del nombre para darle la
posibilidad de que se cumpliera todo lo que le había prometido. Desde
ese momento en adelante, cada vez que lo llamaran Abraham, mencionaban a
Dios dentro de su vida.
No necesitas tener una experiencia sobrenatural, basta una letra, un poco de Dios en tu vida, para que seas transformado.
Cuando Dios comience a trabajar en tu
vida, espiritualmente hablando, tendrá que llegar un momento en que la
naturaleza de Dios se inserte dentro de ti y, cuando te llamen, no habrá
distinción. La biblia dice, en el Nuevo Testamento, que el que se une a
Dios, un espíritu es con Él. Luego que unes el café con la leche, no
se puede distinguir dónde comienza la leche o el café, porque ya están
unidos. Puedes echarle más café al punto de verse obscuro o más leche, y
no hay manera de que separes estas dos sustancias.
Lo mismo sucede cuando Dios se inserta
en la vida de un creyente. No se trata de acercarte más a Dios, sino de
que Dios esté dentro de ti.
Jacob, también tuvo esta experiencia;
Dios le cambió el nombre a Israel. Pero Dios se siguió llamando el Dios
de Abraham, de Isaac y de Jacob, porque Dios nunca ha tenido problema
con nuestro nombre. El problema lo tenía Jacob, que quería ser un nuevo
hombre y el nombre no se lo permitía. Dios no tiene ningún problema
con identificarse con tu naturaleza. En el principio, Dios creó al
hombre del polvo de la tierra. Si hay alguien que ha estado dispuesto a
ensuciarse por ti, ha sido Dios, desde el principio. Es el hombre
quien ha estado insatisfecho con su naturaleza humana y desea
renovación, transformación.
Cuando Dios insertó su carácter en la
vida de Abraham, no sucedió de un día para otro. Dios trabajó con Abram
poco a poco hasta cambiarle el nombre. Primero, sale por fe creyendo;
luego, se hace la circuncisión, que era la marca de ser separado para
Dios, y podemos ver que aún con estas experiencias, Dios no le había
cambiado el nombre. Lo que le dio el cambio fue una experiencia
personal con Dios, luego de una ofrenda.
La transformación del nuevo nombre toma tiempo, pero lamentablemente el ser humano no tiene la paciencia.
No te desesperes, naturalmente es
necesario que pase un proceso, un tiempo para que el carácter de Dios se
inserte dentro de ti, y seas transformado de tal manera que, cuando los
que te rodean te llamen por tu nombre, no noten donde empieza Dios y
donde empieza tu naturaleza humana, porque ya eres uno en Cristo.
Tanto a Abraham, como a Jacob, les tomó
varios años la transformación. ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a
caminar con Dios, soportando tu vieja naturaleza? ¿Cuánto tiempo puedes
soportar tus debilidades, frustraciones, fracasos, hasta ver que la
promesa se cumpla en tu vida y veas la transformación? ¿Puedes creer
que Dios puede prosperarte, aún estando endeudado? ¿Puedes creer que
hay cielos abiertos para tu vida, aunque el mundo te siga llamando
Jacob?
Nunca se ha tratado de que Dios no tenga
paciencia con el hombre; siempre se ha tratado de que el hombre no
tiene paciencia. Ten paciencia contigo mismo y, a pesar de la marca que
el mundo te ha puesto, sigue caminando con Dios, hasta que seas
transformado.
Cielo nuevo y tierra nueva para aquellos que hemos creído
Los primeros versículos de Deuteronomio 28 hablan sobre las recompensas de la obediencia a Dios. En el versículo 23, comienza a hablar de las consecuencias de la desobediencia a Dios, diciendo:Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
De la misma forma que hay cielo nuevo y tierra nueva para aquellos que hemos creído, hay algunos que viven bajo cielos de bronce y sobre tierra de hierro; nada ocurre en sus vidas.
Como en las caricaturas, cuando el muñequito siempre tiene una nube negra encima, así hay mucha gente que van a la iglesia pero los cielos están cerrados. Sobre ellos, el cielo es de bronce; nada entra, nada sale, la tierra no responde a nada, es hierro.
La frustración de mucha gente es que no haya ninguna respuesta del cielo, que no haya ninguna reacción al cielo, que no haya ninguna reacción a nada. Hay muchos cristianos que, aunque aman a Dios con todo su corazón, lamentablemente los cielos están cerrados sobre ellos.
Pero, ¿qué hace que los cielos se cierren sobre una persona? ¿Que hace que la promesa del cielo nuevo y de la tierra nueva que Dios quiere darte no se manifieste?
Primero, la desobediencia, el desobedecer a Dios, que no necesariamente es pecar. Desobedecer es no hacer lo que Dios quiere que hagas, no responder a la voz de Dios. ¿Cuántas veces el Señor te ha movido a orar por alguien en tu habitación o a leer la palabra y no lo hiciste? Si el corazón no está listo para obedecer a Dios, para reaccionar a Dios, no puede haber respuesta del cielo.
Otra cosa que hace que los cielos se cierren sobre una persona son sus declaraciones. Hay gente que está viviendo con cielos cerrados sobre su vida, con cielos de bronce, por toda la maldición que hablan, toda la queja que tienen, por todo lo que declaran negativo sobre su vida.
¿Sabes cuántas palabras dices, cuántas oraciones haces, que cancelan el poder de Dios en esta tierra? La misma iglesia, a veces, lo que habla es de terremotos, del pecado; pero, ¿dónde está la bendición y los cristianos que están haciendo las cosas bien? ¿Dónde está la gente que está creyendo, que está progresando, que está prosperando? Si alguien prospera, se le condena y se le juzga, cuando lo que debes hacer es todo lo contrario. Si alguien prospera, debes alegrarte y decir: Si ese prosperó, yo también lo voy a hacer.
Escoge creer en el Dios que le puede dar a uno tanto como le puede dar a otro, porque Dios no le tiene que quitar a nadie para darle a otro. Dios es el dueño del oro y de la plata. Él es el dueño de todas las cosas.
QUE HAY DESPUÉS DE LA MUERTE
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Con Cristo Jesús tu puedes ver la transformación de tu vida
2 Corintios 5:17-20, dice: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Cuando recibes al Señor como tu Salvador personal, eres una nueva criatura en el mundo espiritual, y el Espíritu Santo mora dentro de ti. Tu espíritu interior gime por algo más, por alcanzar el máximo potencial para lo cual Dios te creó.
Adán respondió: Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí. Entonces Dios le preguntó: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras? En otras palabras, ¿quién te habló que, con sus palabras, provocó que tu ubicación en relación a mí, cambiara?
Lo Nuevo de Dios es la posición que te ha dado, que te ha reconciliado con Cristo Jesús. Cuando estás ubicado en el lugar correcto espiritualmente, entonces puedes ver la transformación de tu vida.
Esa es la nueva vida en Cristo. Dios quiere darte una nueva posición en el espíritu para que el resto de tu vida se ponga en orden con esa nueva ubicación.
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He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío
El valle de los huesos secos
Ezequiel 37
37
La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y
me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
2 Y
me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran
muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
Hay momento en que nosotros estamos viviendo en un valle de huesos secos y podemos resivir la palabra profetica para declarar cosas grande en el lugar donde estamos, pero siempre queremos ver que sea Dios mism que haga las cosas que nosotros podemos declarar por medio de su palabra
4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
6 Y
pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os
cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis
que yo soy Jehová.
7 Profeticé,
pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y
he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
8 Y
miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel
cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
9 Y
me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al
espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro
vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
11 Me
dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel.
He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra
esperanza, y somos del todo destruidos.
12 Por
tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo
abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras
sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14 Y
pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre
vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
La semilla que se ha puesto en tu corazón
En Marcos 4, Jesús les habla a sus
discípulos sobre el poder de la palabra, presentándoles la parábola de
sembrador. En el versículo 13, les dice: ¿No sabéis esta parábola?
¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? En otras palabras, si no
entienden el poder de la semilla y no entienden la relación de la
semilla con la tierra, lo que pasa con la semilla, ¿cómo van a entender
el resto de las cosas que yo les voy a hablar
En el verso 14, comienza a hacer la
explicación de las semillas que cayeron en diferentes partes y tipos del
terreno. El primer escenario representa al enemigo. ¿Con quién te
encuentras fuera de la iglesia después que oyes la palabra? Satanás no
viene porque seas tan grande y peligroso para él, o porque tenga un
problema personal contigo; viene a intentar robar la semilla que se ha
puesto en tu corazón.
Cuando Satanás, no logra quitarte la
semilla que fue sembrada en ti a través de la palabra, entonces, según
los versos 16 y 17, llega la persecución. Al final, si el diablo no se
lleva la semilla con persecución, entonces, hay un tercer grado mostrado
en el verso 18: Los afanes.
Pero el que logra vencer el ataque del
enemigo, la presión de la persecución y la ansiedad que causa la
preocupación de este siglo, en ese terreno germina la semilla al
treinta, al sesenta y al ciento por uno.
¿Cuáles son los mensajes que han dado
resultado en tu vida? No todos. Hay algunos que, cuando sales de la
iglesia, el enemigo se ha robado la semilla. A veces, no se la robó el
diablo, pero la persecución que vino a tu casa, lo que te hicieron
cuando hablaron mal de ti en Facebook, en Twitter, aquello que dijeron
de ti, te ha hecho desistir de la palabra. Otras veces, las presiones,
el afán, la frustración de la semana, han cancelado la semilla.
La palabra que ha dado resultado, la
semilla que ha dado frutos en tu vida es aquella que ha resistido. Por
lo tanto, si el terreno es el correcto y es capaz de aguantar la
semilla, entonces produces, y Jesús dice que, si no entiendes eso, no
puedes entender más nada. Ese es el poder de una semilla.
Humildad y confianza en Dios
El libro de Nehemías contiene la historia del pueblo judío Su interés es múltiple,
ya que no solamente describe la reconstrucción de las murallas de
Jerusalén, y de la reconstrucción de la organización
eclesiástica judía; y como autoridad en cuanto a los acontecimientos que
relata, en información de su tiempo. del carácter noble de
Nehemías presenta una excepcional combinación de
fuerte independencia y humilde confianza en Dios.
Nehemías es uno de los hombres del Antiguo
Testamento para cumplir una misión necesaria en su época, demostrando un nivel elevado de dedicaciónes y coraje, tanto en la materia práctica de
reconstruir las murallas de Jerusalén como también en el campo
espiritual de la reconstrucción de la vida religiosa de su pueblo.
Poco se sabe en cuanto a la vida personal de Nehemías, excepto que era
un judío que nació en exilio después gue Ciro decretó que los judíos
podían regresar a su tierra. Nehemías era copero del rey Artajerjes
(véase Nehemías 2:1). Nehemías no había olvidado a su pueblo
ni a su tierra. Al enterarse de la triste condición de los suyos, ayunó y
oró por su pueblo.
el rey Artajerjes no solamente le dio
permiso a Nehemías para regresar a su pueblo también le dio guardas, una escolta para pasar por los territorios "más allá del río el rey también le
concedió permiso para usar madera de los bosques reales para construir
las murallas de Jerusalén así como los portones y su propia casa.
Y Sanbalat, el gobernador de Samaria, y los gobernadores de otras regiones se oponían a los planes de los judíos para Jerusalén y no
estaban de acuerdo con la protección que les daba el rey de Persia. y la
amarga enemistad había nacido entre los samaritanos y los judíos que
habían regresado con Zorobabel ya que Nehemías regresaria con pleno poder de parte del emperador
para fortificar la ciudad de Jerusalén y esto fue ungran golpe para los
samaritanos, y Sanbalat de Samaria
encabezaba el grupo de opositores.
Sanbalat
trató de arrastrar a Nehemías a una trampa (Nehemías 6:2) mediante una
invitación para negociar, pero Nehemías no se dejó engañar ni
se intimidó por las amenazas de Sanbalat de informar al rey
Artajerjes de una supuesta rebelión judía.
Se
terminó la muralla en cincuenta y dos días y se
establecieron guardias para proteger a quienes vivían en la ciudad. La
muralla era una protección, pero también era un símbolo físico
importante del establecimiento de los judíos como nación. La ciudad
santa se transformó en una fuerza unificadora Sanbalat y los otros enemigos de Judá comprendieron El significado de las murallas y de los esfuerzos que Nehemías, como
caudillo, hacía para unificar a su pueblo. Por eso es que la oposición
que demostraron era tan persistente.
Dios te bendiga en gran manera y gracias por tu visita tambien estamos en youtube en donde tambien puedes encontrar palabra profetica la cual pueden ser de gran provecho para tu vida y para aquellos que necesitan una palabra de parte de Dios













