• This is default featured slide 1 title

    Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by NewBloggerThemes.com.

  • This is default featured slide 2 title

    Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by NewBloggerThemes.com.

  • This is default featured slide 3 title

    Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by NewBloggerThemes.com.

  • This is default featured slide 4 title

    Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by NewBloggerThemes.com.

  • This is default featured slide 5 title

    Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by NewBloggerThemes.com.

Declaro en el nombre de Jesús que tu retomas tu fe

Lucas 8:22 en adelante, nos relata el momento en que Jesús calma la tempestad, después de que sus discípulos se asustaran y lo despertaran por que se había quedado dormido. Esto sucedió cuando  Jesús salió de predicar, y se monta en un barco para cruzar el lago, y encontrarse al otro al  endemoniado Gadareno.
 
 En los  versos 35-39, comparado con el resto de los evangelios, Lucas le presta mucha atención al endemoniado Gadareno. Por este motivo se puede entender que la tormenta que se desato tiene que ver con la resistencia de aquella ciudad y los demonios, que no querían que Jesús llegara; así que se levanta la tormenta para impedir que Jesús llegue hasta allá y libere al endemoniado.

Cuando Lucas relata la historia de la tormenta en el versículo 23, dice  que se desencadeno una tormenta. Esto significa que pasaron un sin número de eventos, que provocaron aquella tormenta, y cuando los discípulos vieron que el barco ya se hundía, que se metía el agua, entonces fue cuando clamaron, Maestro no te das cuenta que vamos a perecer. Entonces Jesús, después que calmó la tormenta, les dice, donde se fue su fe.

 Hoy la pregunta es esa, ¿Donde se fue tu fe? En la cadena de eventos que sucedieron en tu vida, que te han llevado a la tormenta ¿Donde se fue tu fe? ¿Donde fue que dejaste de creer?
Los discípulos no pensaban que peligraban cuando la tormenta empezó. Aunque no sabemos cuando fue que comenzaron a pensar  que se iban a hundir, si sabemos que hubo un momento en todo ese proceso, en el que su fe se fue y cuando esto sucedió fue que empezaron a peligrar.

En algún momento dado todo el mundo ha tenido algún problema económico, algún problema en el matrimonio, en el trabajo, con la familia. Hay gente que sabe manejar estos problemas uno a la vez, son capaces de no preocuparse y no desesperarse. Sin embargo, si tienen una combinación de estos problemas no tienen la capacidad de aguantar.

En la vida hay un punto donde se va tu resistencia, y el enemigo y el mundo lo saben. Es el lugar donde verdaderamente tu fe es estremecida, es el momento en que piensas rendirte.
A veces deseas que desaparezca la tormenta sin darte cuenta que no es la tormenta la que afecta tu vida, sino el punto donde se fue tu fe.

Tal vez tu fe se fue cuando te fuiste a quiebra, cuando alguien te engaño, cuando descubriste algo que no conocías.  Desde entonces caminas y caminas, tratas de motivarte, de inspirarte, pero hay algo dentro de ti que falta. Debes  volver a ganarte a ti mismo; volver a ese punto donde perdiste tu fe y decir, no voy a permitir que ese momento dañe la fe que me va a hacer cruzar al otro lado. Si no lo haces estarás luchando toda tu vida con tormentas, sin darte cuenta que con lo que tienes que trabajar es con no perder tu fe.

Tienes que descubrir en qué momento perdiste  tu fe, para que puedas retomarla. En el día que dijiste hasta aquí, ese es el día que tienes que retomar tu fe y decir, no mas, le voy a creer a Dios, esta tormenta no acaba conmigo porque no importa lo que vea, no importa el punto al que llegue, no voy a perder mi fe.

Declaro en el nombre de Jesús que retomas tu fe y que ninguna de las experiencias del pasado te hace hundirte en medio de esta tormenta. Dios te da la victoria.
Share:

Vivir en la paz de Dios es tomar autoridad sobre la tormenta

Mateo 8:23-37 nos muestra el momento en el que se levanta una gran tormenta, mientras Jesús dormía en una barca, y los discípulos lo levantan porque tenían miedo. Lo primero que Jesús les dice al despertar es: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?
En esta escritura vemos que el miedo está relacionado a la fe.  Cuando tienes poca fe, muestras mucho miedo, pocas expectativas, pocos sueños y metas.
Tu cerebro no controla totalmente tus decisiones y acciones, sino que siempre habrá una decisión que puedes tomar para transformar lo que sientes, piensas y experimentas. Esto es el dominio del espíritu en tu interior.  Si esto no fuera así, seríamos máquinas, robots controlados por un pequeño cerebro.  En los momentos difíciles, la pregunta es: ¿Dónde está mi fe?  ¿Fe o miedo? ¿En qué pongo mi mirada, en qué me enfoco?
El grado de miedo que experimentas es tu grado de fe.
Luego de haber cuestionado el temor de los discípulos, Jesús reprende los vientos. Reprender es una acción de decir: Esto no puede ser de esta manera.  Cuando reprendes a alguien, le estás diciendo: No permito ese comportamiento.  Reprender es una actitud de autoridad.
Hay quienes no toman autoridad sobre las circunstancias y tratan de buscar aquello que les pueda dar paz.  Esto le pasaba al rey Saúl; tenía demonios que le atormentaban y le traían a David que tocara el arpa para calmarlo; pero, cuando la música cesaba volvía a ser atormentado.  Esto sucede con algunas personas que están atormentadas; escuchan música, se entretienen y se calman por un rato, pero no tienen paz.  Vivir en la paz de Dios es tomar autoridad sobre la tormenta y vivir en la bonanza de Dios, para, de esta manera, cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas.
Después que Jesús calma la tormenta y llegan a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos,  vinieron dos endemoniados feroces al encuentro y le preguntan: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?  ¿Has venido a atormentarnos?  Es impresionante ver que, tan solo un momento atrás, los discípulos no sabían quién era Jesús, pero estos endemoniados lo reconocieron.
Cuando tú entiendes que eres una amenaza para los problemas, caminas y vives en autoridad y en paz.
Los discípulos despertaron, levantaron a Cristo en medio de aquella tormenta. Mientras sigas dormido, tu tormenta no va a desaparecer.  Hay tormentas en tu vida que tienes que levantarte, tomar autoridad y reprender.
Hoy, levántate en medio de la tormenta.  No huyas; enfréntate y párate firme en la palabra de Dios.  Declara las promesas: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.  Ante los pensamientos negativos y de temor, declara: Ninguna arma forjada contra mi prosperará.  Has que tu vida tenga bonanza, disfruta de la paz de Dios y así podrás cumplir su propósito.

Share:

La paz de Cristo promete que Lloremos sin derrumbarnos

Juan 14:27, Jesús dijo a sus discípulos: La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.
Todo ser humano, de una manera u otra, desea la paz.  La paz no se experimenta en la mente, sino en lo más profundo del corazón y entonces se transfiere a la mente.
En estos versos, podemos ver que hay dos clases de paz: la que el mundo da y la de Cristo. La paz que el mundo ofrece es temporera, fantasiosa y se logra alcanzando algo o eliminando algo.
La paz de Cristo no es la que promete librarnos de los problemas.  Es la que nos permite: 1) Llorar sin derrumbarnos; 2) Seguir caminando, a pesar de las dificultades; 3) Regocijarnos aun en medio de los problemas; 4) Cantar aun en medio de las tribulaciones; y 5) Tomar autoridad sobre las circunstancias, en vez de que las circunstancias tomen el control de nuestras vidas.
En Filipenses 4:7, dice: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Pablo nos dice qué produce la paz cuando tu corazón y tus pensamientos se guardan en Cristo; es pensar en lo que él hizo por ti; en la obra redentora de su muerte y resurrección.
El problema es que se quiere tener paz con pensamientos positivos, pero esto no da paz.  Lo único que da paz es pensar en Cristo todos los días y vivir agradecido por lo que Él ha hecho por tu vida; él te amó tanto, que envió a su Hijo unigénito para que muriera por tus pecados.
Si te traicionan, niegan, mienten, persiguen y te vituperan, lleva tus pensamientos a lo que a Cristo le hicieron; a él, nada de esto lo detuvo.  Cuando aumentan los impuestos, o no hay con qué pagar, di a ti mismo: Tranquilo, de algún lado llegará la provisión.  Y recuerda la ocasión que le pasó lo mismo a Cristo y, milagrosamente, dentro de un pez, apareció la provisión.  Guarda la cordura; vive en paz, sabiendo que en Cristo está la solución.
Para alcanzar paz interior, hay que aprender a tomar autoridad sobre las tormentas que se levantan en nuestras vidas.  En dos ocasiones, Jesús, junto a sus discípulos, se enfrenta a una tormenta.  En la primera, Jesús está dentro del bote y, cuando calma la tormenta, los discípulos dicen: ¿Qué clase de hombre es este, que calma la tempestad?  En la segunda, Jesús está fuera del bote y, cuando calma la tempestad, los discípulos dicen: Verdaderamente, este es el Hijo de Dios.
Esto nos enseña varias cosas, entre ellas, que comoquiera llegan tormentas, ya sea que Jesús esté dentro o fuera del bote. Nos enseña, además que, si aprovechamos bien la primera tormenta, en la segunda, aprenderemos algo mayor. Si se aprovecha el momento difícil en que se está viviendo, definitivamente podemos crecer espiritualmente y ver cosas mayores.  En la primera tormenta, los discípulos no lo reconocían; pero, en la segunda, sabían que era el Hijo de Dios.
En la biblia se registran hombres que tomaron control sobre las tormentas naturales.  Elías oró para que lluvia cayera del cielo y Moisés abrió el mar.  Luego de esto, no vemos ningún otro acontecimiento similar, hasta que, en el Nuevo Testamento, vemos a Jesús calmando la tormenta.  En el tiempo en que vivimos, no vemos que se pueda controlar las tormentas en forma natural, solamente se pueden predecir.  En las tormentas naturales, la gente se prepara, pero son esos problemas que te llegan sin estar preparado, los que destruyen el corazón.  Llegan de repente y cambian la atmósfera de tu vida.  De repente se rompe el matrimonio, se pierden los hijos, se pierde el trabajo, la casa, el carro.  Pero, cuando se vive de la manera correcta y confiamos en Dios, sabemos que la tormenta se va a calmar, cruzaremos al otro lado y Dios nos dará la victoria.

Share:

La tierra que Dios les había prometido estaba al otro lado del Jordán

En el momento en que el pueblo de Israel se disponía a cruzar el Jordán e ir a la guerra para así conquistar la tierra prometida, dice la palabra –en Números 32– que hubo un grupo que quiso quedarse al oriente del río, porque vieron que era tierra de ganado, y ellos tenían ganado.
Los hijos de Rubén y los hijos de Gad permitieron que el ganado determinara el lugar en el que se establecerían, por encima de la promesa de Dios. La tierra que Dios les había prometido estaba al otro lado del Jordán, pero ellos preferían conformarse con la tierra que estaba al oriente del río porque, ante sus ojos, parecía buena. Esta gente lo que estaba diciendo era: No me interesa cruzar al lugar donde Dios quiere que yo esté, porque yo creo saber escoger mejor que Dios.
¡Qué tristeza que, pudiendo alcanzar cosas más grandes, nos quedemos cortos ante lo que Dios nos ha prometido, por darle prioridad a las cosas incorrectas!
Al momento de hacer su petición para quedarse, los hijos de Rubén y de Gad apelaron a Moisés, diciendo: No nos hagas pasar el Jordán. En otras palabras: No nos hagas pasar trabajo. De la misma manera, hoy, hay gente que no quiere pasar más trabajo del que ellos consideran necesario, no quieren presión, quieren ir suave; pero es importante que tú sepas que todo lo nuevo que Dios tiene para ti va a requerir que tú te atrevas a cruzar, a dejar las cosas del pasado, a arriesgarte.
Si lo que tú tienes hoy es bueno, ¡gloria a Dios! Pero algo bueno puede convertirse en desobediencia delante de Dios, si tú no te atreves a moverte al lugar donde Dios te quiere posicionar.
En aquella tierra, ya no había gigantes. Entonces, ¿qué era lo que ellos no querían? No querían pelear. Es por esto que, a fin de cuentas, Moisés les permitió quedarse, pero no sin antes cuestionarles: ¿Irán sus hermanos a la guerra, y ustedes se quedarán aquí? En otras palabras: ¿Tan egoístas son? ¿Van a dejar que otros se arriesguen, y ustedes se van a quedar?
Una de las razones por las que hay personas que no quieren cruzar al otro lado es por egoísmo. Porque, como ellos están bien, pues los demás no importan. Una de las actitudes más egoístas es no creer en prosperidad. Las oraciones más egoístas y más avaras son las de aquellos que solo piden para suplir sus necesidades, en lugar de pedir en abundancia para poder dar a otros.
Tú tienes que cruzar y pelear, no solo por ti, sino porque tus hermanos te necesitan al otro lado.
Aunque la única razón que tengas para cruzar al otro lado sea que Dios lo dijo, que Dios lo prometió; aunque estés bien en donde estás, arriésgate, atrévete, ejercita tu fe. No te conformes con algo bueno, si no fue lo que Dios te prometió. No te quedes al otro lado del río. Sal del oriente de tu Jordán, sal de tu zona de comodidad. Cruza al otro lado, conquista todo lo que Dios te ha prometido. No te dejes llevar por lo bien que puedan parecer las cosas de este lado del río. Déjate llevar por lo que Dios ha dicho, y Dios ha dicho que llegó el momento de cruzar al otro lado
Share:

La gloria de Dios para tu vida

El pueblo de Israel se presta a cruzar el Jordán, Dios les instruye que siguieran el arca del pacto.  El arca iba sobre los hombros de los sacerdotes y a cierta distancia -dos mil codos- por lo que no se podía ver a simple vista.  Lo que se podía ver era la gloria de Dios sobre aquella arca.
La gloria de Dios se puede ver a la distancia.  Te puedes dirigir hacia esa gloria para lo nuevo que Dios tiene para tu vida.  Esa gloria no es cargada por animales, sino únicamente sobre hombros de hombres.
Es el arca sobre los hombres, sobre tu vida, la que hace que, tan pronto pones tus pies sobre el río Jordán, se abra y puedas cruzar a lo nuevo de Dios para ti.  El Jordán se abre porque tiene que responder a la gloria de Dios que cargas sobre tus hombros, de la misma manera que, cuando Adán estaba en el Edén, los animales respondían, no a Adán, sino a la gloria de Dios que estaba en Adán.
La naturaleza responde a la gloria de Dios.
No experimentarás lo nuevo de Dios, mientras sigas frustrado, mirando hacia el suelo y llevando sobre tus hombros la carga pesada del pasado.  Tus hombros no fueron creados para llevar la carga del pasado, sino para cargar la gloria de Dios, que es lo que te abrirá camino a lo nuevo de Dios en tu vida.  El río se abre delante de ti para darte una nueva experiencia.
Todo lo que está cerrado tiene que abrirse ante la gloria de Dios; y la biblia dice que la gloria venidera será mayor que la primera.  Prepárate porque lo que has visto no se compara con lo que Dios va a hacer.
Moisés le dijo a Dios: Quiero ver tu rostro.  Dios le dice: Te mostraré mi Gloria, que en el texto original es “voy a mostrarte mi bien”; en otras palabras: Voy a mostrarte lo bueno que he sido. Cargar la gloria de Dios es recodar siempre todo el bien que Dios ha hecho delante de ti.
El arca de Dios representaba la gloria de Dios, y sobre ese lugar Dios se movía.  Tus hombros no fueron creados para llevar carga pesada, sino para llevar la gloria de Dios y todo lo que está delante de ti tiene que responder porque sobre ti se mueve la gloria de Dios.  Así que levántate, sécate las lagrimas, deja la tristeza.  Entiende que no vas en tu nombre, sino que vas en el nombre del Dios Todopoderoso.  Atrévete a caminar por lugares que nunca te habías atrevido sabiendo que el mundo tiene que responder a la gloria de Dios que va sobre tus hombros.
Share:

El milagro de Dios en ti

En Marcos 2:18-22, Jesús habla sobre el vino
El primer milagro que hizo Jesús fue convertir el agua en vino, para que no se acabara una fiesta de bodas.  La fiesta se estaba acabando porque las tinajas de vino estaban vacías.

Jesús dijo que llenaran las tinajas de agua, que representa la palabra de Dios.  Cada vez que vas a la iglesia, vas llenándote de agua y, con el agua, llega el milagro que estás esperando para que la fiesta no se termine.  Entonces, sales de la iglesia diferente, y comienza a cambiar todo en tu vida.

El deseo de Dios es mantenerte siempre lleno. Dios detesta las cosas vacías.
El odre tenía varias cualidades positivas y negativas.  El odre tenía la capacidad de expandirse, si era nuevo. En el odre, no se podía guardar el vino por mucho tiempo porque el odre contaminaba el vino.  Por esto, se guardaba el vino en tinajas para que fuera preservado por mucho tiempo.

Share:

Movie Category 1

Popular Posts

Test Footer 2

Template Information

Recent Posts

Unordered List

  • Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit.
  • Aliquam tincidunt mauris eu risus.
  • Vestibulum auctor dapibus neque.

Pages

Theme Support

Need our help to upload or customize this blogger template? Contact me with details about the theme customization you need.