Josué estaba claro que tenía que repartir la tierra a aquellos que no podían conquistarla por sí mismos
“Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:6-9
En estos versos, podemos ver que Dios le da a Josué unas instrucciones, y varias veces le dijo –Esfuérzate y sé valiente. Hay personas que viven con tantas frustraciones, tristezas y amarguras del pasado, que cuando Dios les dice que van hacer algo nuevo, y que van a conquistar algo nuevo, lamentablemente, no pueden ver lo que Dios les ha prometido. Dios dice, -esfuérzate; en otras palabras, no hay conquista y victoria, si no hay esfuerzo, si no te atreves a moverte hacia adelante.
Además de esto, Dios le da a Josué un porqué, y el hombre que tiene un porqué tiene una razón por la cual vivir y alcanzar grandes cosas. Hoy, Dios quiere darte un porqué para que saques fuerzas de donde no las tenías y te muevas hacia adelante para alcanzar las promesas que él ha declarado para tu vida.
El problema es que el ser humano siempre está buscando el para qué hacer las cosas, cuando lo importante es el porqué.
El primer porqué que Dios quiere darte, lo vemos en el verso 6 –porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra. Los grandes emprendedores saben que tienen que repartir la tierra por herencia; que todo lo que ellos logren, deben hacer que otros también lo alcancen. Hay quienes levantan un negocio solamente por un para qué, y todo aquel que se esfuerza por un para qué, sueña en pequeño; solo para pagar casa, para pagar carro,para comida, etc.
Dios usa a Josué, porque Josué estaba claro que tenía que repartir la tierra a aquellos que no podían conquistarla por sí mismos. Si Josué no se hubiese esforzado y atrevido a tomar el liderazgo para poseer la tierra, millones de personas hubieran muerto en el desierto, sin entrar en la promesa. Josué se paró firme y se atrevió porque sabía que otros alcanzarían la bendición.
Hay un porqué muy grande en el día de hoy, -porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Dios está llamando a los Josué, a que se levanten, se esfuercen en el día de hoy. Él les ha dado talentos, autoridad, capacidad para levantar esa empresa, no tan solo para prosperar sus casas, sino también, para bendecir a otros con empleo, para que posean la herencia que Dios tiene para ellos.
Dios quiere darte un porqué. Tú eres un Josué, y Dios te dice hoy: Esfuérzate y sé valiente, por un gran porqué: Porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.
Dios te ha mandado a reconocer la tierra para que veas lo que él quiere hacer contigo
Dios le dice a Josué: Esfuérzate y sé valiente. Esto nos demuestra que Josué pasaba un proceso en su mente, por lo que Dios le decía estas palabras que él necesitaba escuchar.
Las experiencias que Josué había tenido lo habían formado. Josué nació como esclavo, pasó a ser soldado, luego fue espía, después fue siervo y, entonces, llegó a ser el líder de Israel.
Cuando Moisés murió, llegó el momento de entrar en algo nuevo. Puede que alguna experiencia del pasado no te ayude a entrar en el liderato al cual Dios te ha llamado. Hay quien se desanima porque fueron esclavos. Otros se desaniman en su época como soldados. Otros, como espías, o como siervos. Pero aquel que es capaz de pasar por ese proceso, sin corromper su corazón, recibe de Dios la capacidad de entrar a la tierra prometida.
Los momentos de esclavitud son momentos de grande esfuerzo, con pocos resultados. Como soldado, se tiene que batallar. Josué batalló, mientras que Moisés estaba en el monte con los brazos en alto. Josué pudo haber pensado: ¿Qué hace Moisés –mi líder – allá arriba en el monte orando, en lugar de estar aquí en la batalla? Así se corrompe un corazón.
Como espía, Josué tenía que ir con la perspectiva correcta a reconocer aquella tierra. Dios quiere llevarte a mirar cosas nuevas. Quiere darte visiones que no le va a dar a otro. Dios quiere abrirte el camino para que tú puedas entrar y ver la bendición, la victoria que hay al otro lado, para que regreses cargando con los frutos y los muestres a otros.
Si Josué, como esclavo o como soldado, hubiese permitido que su corazón se corrompiera, como espía, no habría podido ver lo correcto. Seguramente, hubiese sido como aquellos que se concentraron en los gigantes y no en la bendición de Dios.
Quizás has pasado por ciertas etapas en tu vida y ahora que Dios te ha mandado a reconocer la tierra para que veas lo que él quiere hacer contigo, tú corazón está tan herido por tus tiempos de esclavitud y de soldado que, entonces, cuando regresas, te unes a las voces que hablan negativo, que dicen que no se puede.
Josué se mantuvo claro en que conquistarían aquella tierra. Pero hubo diez que dijeron que no se podría y, por causa de esos diez, Josué, Caleb y el resto del pueblo tuvieron que dar vueltas en el desierto por cuarenta años.
Josué tendría que esperar que toda aquella generación pasara, para poder entrar a la tierra prometida. ¿Qué hizo Josué mientras tanto? Se convirtió en un servidor, el servidor de Moisés. Caminó cuarenta años en el desierto, sirviéndoles a un líder y a un pueblo que él sabía que tenían que morir.
Quizás no por tus decisiones, sino por las decisiones de otro, pero tienes que esperar un tiempo; pero, en vez de esperar sirviendo, estás frustrado, a punto de morir en el desierto como los demás.
Ya tú has visto la tierra, pero todavía no es tiempo de entrar. Ahora te toca servir. Sirve, y hazlo con la actitud correcta. Sirve por el tiempo que sea necesario. Si fuiste capaz de ser esclavo, si fuiste soldado, si fuiste espía, y ahora eres servidor, y pasas la prueba de la perseverancia, sin dañar tu corazón, a ti también Dios te llamará para conquistar. Llegarás a la etapa del líder, del conquistador. Etapa en que Dios te saca del anonimato, y te dice: Llegó tu momento, llegó tu hora. A ti te voy a entregar esta tierra por heredad.
Es importante entender que Dios cumplirá su promesa en tú vida
Josué 1:6-9 es una palabra muy poderosa donde Dios le habla a Josué dándole la instrucción de conquistar la tierra, de alcanzar la tierra prometida. En contexto hay 3 frases que describen esa tierra y lo importante de la promesa de Dios hacia el pueblo de Israel. Primeramente a través de Abraham, Dios que les promete la posesión de la tierra. Luego a través de Moisés, le describe la tierra que es una tierra donde fluye leche y miel. Finalmente, Dios le dice a Josué esta tierra tú la vas a dar por heredad.
Es importante entender que Dios cumplirá su promesa en su vida, aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, por que sin lugar a duda sucederá, no se tardara. La palabra se va a cumplir en tu vida.
A través de la biblia, Dios usa la tierra como instrumento para motivar al hombre. Pero es triste ver a través de la historia por causa del pensamiento religioso, y de las malas interpretaciones bíblicas, el cristiano le haya dado tanto énfasis al cielo.
La gente vive obsesionada con describir la belleza que hay en el cielo, en vez de creer que ese cielo puede venir a la tierra y manifestarse. El cristiano debe ser como Cristo cuando dijo-vénganos tu reino, hágase tu voluntad como es en el cielo, hazlo aquí en la tierra. Debes querer traer lo que está en el cielo a la tierra, que se manifieste aquí, ahora.
Dios creó al hombre para la tierra, para alcanzarla y para poseerla.
Como empresario, como profesional tiene que haber en tu espíritu de conquista. Cuando Dios te da una promesa y te ha dicho que va a hacer algo contigo, es porque hay un espacio natural que conquistar. Hay un espacio vacío en la empresa, en la industria, que alguien no está supliendo y tú tienes que conquistarlo. Hay un terreno vacío que Dios quiere poner en tus manos para que lo llenes y construyas. Si has estado viendo algunos locales, tienes que créele a Dios. Llegó el momento de poseer la tierra, de declarar que esa tierra te pertenece y esas propiedades van a llegar a tu vida en el nombre de Jesús.
La tierra es la primera promesa que Dios le da a Josué y a todos los hombres diciéndoles, te voy a llevar a esta tierra. Todo el que ha estado creyendo por una propiedad, la vas a obtener, todo aquel que ha estado rentando, vas a tener tu propia casa, todo aquel que tiene su casa endeudada, vas a ser libre.
Cree, que serás libre de todas las deudas que tienes. Créele a Dios que la tierra te pertenece en el nombre poderoso de Jesús.
Disfruta de las bendiciones que Dios trae a tu vida
Marcos 6:48 – Y viéndoles remar con
gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta
vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería
adelantárseles.
Cuando llegan tormentas a la vida de un
ser humano, se agita el corazón, se perturba la mente y es una tortura
en el espíritu. También están aquellos que viven con amargura, pues
todo en la vida lo ven como una tortura. Hasta algunos cristianos viven
fatigados, pues creen que todo lo que Dios los manda hacer es una
tortura. La tortura no está en lo que haces o vives, sino que está en
la mente, en el pensamiento y esto sucede por estar desconectado de
Dios.
Cuando el hombre peca, Dios declara
maldición a la serpiente; a la mujer las consecuencias de su pecado y a
Adán los resultados que va a obtener- Adán, con el sudor de tu frente
vas a trabajar y entonces recibirás cardos y espinos. En otras palabras
Dios le dice- Adán, mientras estuviste en conexión conmigo, trabajabas y
los resultados eran buenos, pero de ahora en adelante, como te has
separado de mí, trabajarás, pero para encontrar la flor, primero,
encontrarás espinas. No todo el mundo puede ver la flor en su vida
porque el pecado hace que solamente se vean las espinas.
La mente es muy exitosa en hacerte ver
lo que está mal en tu vida. Por ejemplo, siempre llegan pensamientos de
todo lo que te esfuerzas y comoquiera todo te va mal. Cuando se
trabaja sin comunión y sin el favor de Dios, todo lo que se trabaja es
una tortura. Entender que Dios siempre está contigo, entender que el
matrimonio, los hijos, el negocio y el trabajo te lo dio Él no causa
tortura, sino paz, gracia, favor y bendición. Entender que Dios siempre
está contigo, aunque llegue la tormenta y los vientos sean contrarios,
hace que puedas seguir remando confiadamente, sin fatigarte.
Si estás viviendo una etapa donde los
resultados que obtienes no son los que deberías recibir y a causa de
esto te sientes fatigado, Dios dice en Hageo 1:5 que si estas sembrando y
recoges poco, piensa. Si comes y no te satisfaces, piensa. Si te
vistes y no te calientas, piensa. El problema no son los resultados que
estas teniendo, el problema está en lo que tú esperas que los
resultados hagan en tu vida. Esto es lo que causa la fatiga en una
persona.
En la biblia el que trabaja fatigado es
aquella persona que no tiene propósito, ni sentido y pone su identidad
en lo que hace; necesita reconocimientos por lo que hace. La persona
que trabaja fatigada es la que trata de buscar seguridad en lo que hace.
No vivas fatigado y con amargura, de tal
manera que no te permita disfrutar de las bendiciones que Dios trae a
tu vida. Vive confiado de que llegarás al otro lado de la orilla.
Tú sabes que debes servirle a Dios
Marcos 6:45, en adelante, se nos narra el momento en que, luego de la multiplicación de los panes y los peces, los discípulos emprenden su travesía en el mar y, en el verso 47, dice la palabra que la barca estaba en el medio del mar. Si vemos en un mapa hacia dónde se dirigían los discípulos, podemos ver que estaban supuestos a navegar de manera paralela a la orilla. O sea, no tenían por qué estar en medio del mar. La tormenta los había impulsado al medio del mar.
Añade la palabra del Señor que “viéndoles remar con fatiga… vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.” Pero, dice más adelante, que Jesús subió a la barca con ellos. Jesús no se monta en la barca porque haya una tormenta, sino porque, los que están en la barca están fatigados. El problema no era la tormenta, sino el remar con fatiga.
Cuando Jesús se monta en la barca con ellos, la tormenta cesó y, dice la palabra que los discípulos se maravillaron, y añade: Porque todavía no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.
¿Qué tiene que ver lo de los panes con la tormenta?
A diferencia de los otros libros, el libro de Marcos nos muestra una secuencia de milagros que Jesús va haciendo, y que van provocando –o que se supone que provoquen – que la fe de los discípulos vaya en aumento. Pero aquí podemos ver que, por más milagros que habían visto –liberación de espíritus inmundos, sanidad de un leproso, sanidad de un paralítico, resucitación de una niña – en lugar de creer, endurecieron su corazón.
Muchos le sirven a Dios, y han visto milagro tras milagro y, aun así, tienen el corazón endurecido.
Siempre pensamos que los de corazón endurecido son los no creyentes; pero tener el conocimiento entenebrecido, no es lo mismo que tener un corazón endurecido. El mundo está engañado; los creyentes no lo estamos, pero, muchas veces, permitimos que nuestro corazón se endurezca.
Tú sabes que debes servirle a Dios. Saliste del engaño del mundo. Entendiste que estabas mal. Pero, mientras más Dios hace en nuestras vidas, más endurecemos nuestro corazón. Mucha gente es salva, pero vive frustrada por lo que Dios no ha hecho en sus vidas. Jesús ha estado trabajando con ellos –como con los discípulos – tratando de desatar su fe; pero han endurecido sus corazones.
Dios ha hecho muchos milagros en tu vida, tratando de desatar tu fe, para que entiendas que la tormenta que vives hoy no va a acabar contigo.
Las situaciones que llegan a tu vida, ya no deberían sorprenderte. Tú deberías saber, y declarar: Esto también pasará. Vamos a cruzar al otro lado.
Qué triste es que el mundo se deja gobernar por el estomago
Juan 6:15 nos dice que luego de que Jesús multiplicó los panes y los peces, la multitud lo aclamó y lo quiso hacer rey. Luego de esto, Jesús se fue al monte para estar sólo. Se fue a estar sólo para vencer la tentación, para que no se le subiera a la cabeza la fama y el poder de la multitud que le aclamaba. Se distancio para orarle al padre. Su deseo no era ser rey porque la gente lo aclamara como rey, Él quería ser rey cuando el Padre Celestial lo hiciera rey.
Esta era la segunda vez que Jesús era tentado con un reinado terrenal, pues en la primera ocasión fue cuando Jesús estaba ayunando y Satanás le dijo –si postrado me adorares, te daré todos estos reinos. El enemigo no pudo convencer a Jesús, y ahora la multitud intenta convencerlo. Lo triste es que la multitud lo quería como rey, no porque lo reconocieran como hijo de Dios, sino porque les dio de comer.
Qué triste es que el mundo se deja gobernar por el estomago. Todo político que promete bebida y comida es el que el pueblo prefiere. La historia ha demostrado que el imperio romano fue degradado porque le daba al pueblo bebida, comida y sexo en grandes fiestas.
Por naturaleza, el ser humano es insaciable y se cansa de hacer, tener, comer siempre lo mismo; si se le aumenta panes y peces, luego exigirían mayores cosas para comer. Esto se puede ver cuando en el pueblo de Israel se queja del mana que Dios les dio en el desierto y luego Dios les envió codornices.
Jesús no permite que lo hagan rey porque solamente les suplió su necesidad. Es triste servirle a Dios y hacerlo el rey de tu vida, únicamente porque solamente multiplica los panes y los peces de tu vida.
Si reduces a Dios únicamente a una provisión, harás que la salvación sea temporera, escasa, tonta, efímera, simple, cuando en realidad es más que panes y peces.
Muchos abandonan el servir a Dios cuando se encuentran en problemas y no hay panes y peces en algún momento de sus vidas. Esto sucede cuando haces a Jesús tu rey solamente por lo que te suple y no por el gran acto de amor en la cruz del Calvario. La vida con Jesús es mucho más que panes y peces, es toda una vida de salvación, de libertad, redención y paz.











