Despierta la palabra de Dios en tu vida
Una
de las cosas que nos ocurre cuando recibimos palabra de parte de Dios,
es que pensamos y sentimos que la palabra está dormida. Pensamos que
nada ocurre, porque la palabra, a veces, no da explicaciones, ni da
consuelo. Esto provoca en el interior algo que no entendemos. Vemos lo
que no esperamos, y no se cumple la palabra. Pero, cada vez que Dios
dice algo y declara algo desde los cielos sobre tu vida, el la palabra
no se haya cumplido, no quiere decir que nada esté pasando para su
cumplimiento.
Dios
le dijo a José que le haría el primero. Por trece años, ocurrieron
sucesos tras sucesos que, aparentemente, eran contrarios a lo que Dios
le había dicho. No era que la palabra estuviese dormida y que nada
estuviese pasando. Por el contrario, todo lo que estaba pasando era
precisamente para el cumplimiento de la palabra. Y llegó el momento en
que la palabra despertó en su espíritu y se hizo realidad.
Nuestro
consuelo no es la palabra, sino la revelación de la confianza de que,
cuando llegue el momento preciso, esa palabra que -aparentemente- ha
estado dormida, va a despertar y va a hacer que se cumpla lo que Dios
prometió.
Lo
mismo sucedió con David: Lo ungieron como rey, y él pensó que ahora
todos lo amarían, pero lo enviaron al lugar donde estaba antes, con las
ovejas. De allí, sale un gigante. Aquel gigante sale por la unción de
David. El gigante no llegó para destruir a Jerusalén, sino porque David
estaba ungido para matar gigantes. Había un hombre con una unción
escondida que tenía que ser manifestada. Después de eso, David tuvo
diferentes situaciones con su familia, pero finalmente lo que Dios le
prometió se cumplió.
Aunque
pienses que la palabra no se está cumpliendo, no vivas buscando
explicaciones, ni buscando consuelo, sino sostenido por una sola cosa:
La revelación de la palabra. Si Dios lo dijo, él lo va hacer, y él
apresura el cumplimiento de su palabra sobre tu vida.
Despierta la palabra de Dios que ha sido depositada en tu vida.
No esta Muerto solo Duerme
En Hechos 2:27, dice: Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. El Hades, el Seol, es el lugar donde las cosas se consumían, se terminaban. En el tiempo de los romanos, el Hades era el lugar donde se botaba la basura y se quemaba. Lo que esto significa no es que no vas a pasar por momentos difíciles y duros en la vida, sino que tu alma no va a quedar abandonada en ese momento difícil, y tu cuerpo no será desgastado.
Jesús pide que remuevan la piedra de la tumba de Lázaro porque, no importando en la condición que se encontrara el cuerpo, sabía que se levantaría. Marta, la hermana de Lázaro, trata de convencerlo que no removieran la piedra porque llevaba 4 días muerto y el cuerpo ya tenía mal olor. Pero, aun en descomposición, Jesús le dio vida. Hay cosas que suceden alrededor de nuestras vidas, que podemos percibir que ya han llegado al punto de corrupción, ya tienen mal olor.
En 2 Corintios 4:16-17, nos dice: No desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Es natural que el cuerpo humano día a día se vaya desgastando, pero mientras tú le sirves a Dios y te desarrollas como cristiano, nada ni nadie puede corromper tu hombre interior. Tu hombre interior debe tener ese peso de gloria de conocer a quien le servimos.
La historia nos muestra cuán crueles eran los romanos, pues era la manera que entendían que influenciaban al mundo para tener el poder. Una de las cosas que hacían era que, cuando vencían a un ejército, iban caminando en el campo de batalla para ver cual quedaba vivo. Este hombre herido lo amarraban a un cuerpo ya muerto. La idea era hacer sufrir a la persona para que la descomposición de ese cuerpo muerto, acabara con la persona.
¿Con cuántas cosas muertas tú estás cargando? ¿Cuántas ideas, negocios y hasta relaciones estás cargando porque el mundo te ha amarrado a ellos, pero ya están muertos? Muchos cristianos aceptan cargar con cosas ya muertas, porque piensan que esto es cargar la cruz. La cruz es entender lo que tienes que dejar y abandonar para que seas libre. La biblia dice, en Hechos 9, que Jesús nos vino a librar de todas las obras de corrupción, de muerte. Ser libres de los ritos y las tradiciones que te dicen que solamente de esa manera tienes acceso al Padre, cuando lo único que te da acceso al Padre es la sangre de Cristo.
Tú no fuiste llamado a morir en el campo de batalla amarrado a algo muerto. Un resucitado vive por encima de las circunstancias que le rodean. Jesús vino a libertarte y llevarte a un nuevo nivel de victoria y de vida. No puedes acostumbrarte en tu mente a vivir el estilo de vida del mundo, que es en corrupción y muerte.
¿Cómo vivir no amarrado a lo muerto de la vida y que el hombre interior no vea corrupción? La biblia dice, en 2 Corintios 4:18: No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. No mires como mira el mundo. La manera como miras las cosas, de esa manera tú interior va creciendo. Jesús, cuando se paró ante la tumba de Lázaro, no vio un cuerpo corrupto, vio a un cuerpo dormido.
Aquello en tu vida para lo que has creído que ya no hay esperanza, solo duerme, y está esperando que, como resucitado, lo llames por su nombre para venir a ti.
Es fácil manifestar poder, pero no es fácil el hacer la voluntad de Dios
En Mateo 26:36, podemos ver que Jesús va al monte Getsemaní. Aquel fue un momento muy difícil. Era el momento de entregar su voluntad, para luego ser resucitado.
Es fácil manifestar poder, pero no es fácil el hacer la voluntad de Dios y no la nuestra. Hacer Su voluntad y entregarse por completo a ese compromiso, aunque no entienda lo que pase: Es aquí donde llega el verdadero compromiso.
¿Qué hubieras alcanzado en tu vida, si en lo que Dios te mandó hacer años atrás, te hubieses entregado por completo? ¿Hubieras sacado buenas calificaciones? ¿Te entregaste por completo, o te entregaste a medias a tu empresa, trabajo, matrimonio o ministerio? Es impresionante que la gente quiera alcanzar grandes éxitos en los negocios, en la iglesia, en el matrimonio, con compromisos a medias.
La razón por la cual no se atreven a entregarse por completo en estos compromisos, es porque se quiere tener la certeza de los resultados de dichos compromisos, sin darse cuenta que la certeza está en tu compromiso, en tu decisión, sabiendo que, si lo haces y te entregas por completo, el resultado es de victoria.
Es en la seguridad de tu entrega, donde recide la certeza del resultado.
No puedes tener en tu vida grandes resultados si no estás dispuesto a entregar tu voluntad por completo. El compromiso en un matrimonio no es 50 y 50; hay que darse por completo, 100 y 100 ambos. Y, si uno de los dos no da el 100 por ciento, el que está comprometido sigue dando el 100 porque sabe que las circunstancias no determinan el éxito, sino tu decisión de llegar hasta el final de lo que Dios te pidió.
No renuncies, sigue hacia adelante porque tú sabes que tu éxito no está basado en las circunstancias, sino en el compromiso con Dios.
¿A quién admiras o celebras? Si analizas la vida de esa persona que admiras, te darás cuenta que tiene éxito porque se ha entregado por completo en su compromiso. Esa persona tiene éxito, porque se atrevió hacer cosas que seguramente tú no te has atrevido hacer.
Nunca te sientas mal porque tu mente vacile por un momento, ante la petición de tu compromiso, pero sí toma la decisión lo antes posible. Jesucristo mismo dijo: Padre, pasa de mí esta copa; pero continúa diciendo: Pero que se haga tu voluntad y no la mía.
¿Cuánto tiempo te vas a tomar en decidir entregarte por completo en tu matrimonio, trabajo, empresa o ministerio? Aunque a veces no te compensen lo que hagas, lo haces porque sabes que Dios se encarga de compensarte y que tu vida tiene significado porque haces lo que te gusta.
No vivas más una vida mediocre. Decídete hoy a aceptar el reto, el compromiso, y entrégate al máximo. Toma de la copa. Mientras más rápido lo hagas, más rápido comienza el proceso de la resurrección, del cumplimiento del destino de Dios para tu vida.
Cuando Dios te llamó, te dio propósito, te dio valor para que vivas al máximo. Vendrán procesos que te harán agonizar, pero no te rindas. Dios se encargará de recompensar tu vida. Él dijo que no hay nadie que deje casa, padre, madre e hijos que no reciba 100 veces más, aquí en la tierra y en el mas allá la vida eterna. Dios es fiel en cumplir su promesa.
¿Si Dios te concediera todo lo que esperas?
Jeremías 29:11, y dice: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Cuando estudiamos el texto original, lo que Dios quiere transmitir con la frase “el fin que esperáis” es que él quiere darnos futuro y esperanza. Es importante entender esto, porque muchos interpretan que es para darnos lo que nosotros esperamos. Si Dios te concediera todo lo que esperas, entonces tú serías Dios. Él no te concede todo lo que esperas, porque no todo lo que quieres es necesario ni te conviene.
Es cuando te conectas a lo que Dios quiere, que siempre tendrás futuro y esperanza.
Cuando estudiamos este versículo, vemos también la palabra “paz” que, en el original, es “shalom”. Esta palabra tiene varias interpretaciones. Hay versiones de la biblia que dicen: Pensamientos o planes “de paz”, o “de prosperidad”.
En Lucas 8, vemos dos milagros: La sanidad de la hija de Jairo, y la sanidad de la mujer del flujo de sangre. Esta mujer había gastado todo lo que tenía para recibir la sanidad y nada había ocurrido. Entre la multitud, logra tocar el manto de Jesús y recibe el milagro. Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha salvado, ve en paz, ve en “shalom”. Uno de los significados más poderosos que también tiene “shalom” es un estado de estar completo.
Delante de todos, Jesús le dice: Vete en “shalom”, vete completa. Jesús expone a esta mujer, no porque necesitara gloria, sino porque la mujer necesitaba restauración. En aquellos tiempos, la mujer en su periodo menstrual no podía tener contacto con nadie, cuánto más esta mujer que llevaba muchos años enferma. Esta mujer estaba marginada, y había gastado todo lo que tenía buscando la sanidad. Si Jesús no la hubiese expuesto, ¿cómo la gente iba a saber que estaba sana? Ahora todos sabrían que llegó arrastrada y rechazada, pero ahora era una mujer restaurada y completa.
Hay personas que quieren que Dios haga milagros y permanecer escondidos. Nunca pretendas que Dios haga algo por ti y se quede oculto. Cada vez que Dios hace algo en tu vida no es para que se quede oculto, sino para que sea notorio a los que te rodean.
En Jeremías 29:14, también Dios dice: Seré hallado por vosotros, dice Jehová; haré volver a vuestros cautivos y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová. Y os haré volver al lugar de donde os hice llevar. La intención de Dios para con el pueblo es ser hallado. Este es el propósito de Dios para tu vida, que lo halles. Lo único que Dios siempre ha querido hacer, en medio de las cautividades, de nuestros problemas y dificultades es que lo encontremos a él.
En medio de nuestras grandes dificultades, tratamos de aferrarnos a ciertas cosas o a ciertas personas para encontrar futuro y esperanza. Y, muchas veces esto se convierte hasta como en un amuleto. Pero, la intención de Dios es que lo encuentres y tornes todo tu corazón, entonces hay futuro y esperanza en tu vida. Te pueden rechazar, te puedes encontrar en el momento más difícil de tu vida, pero, si lo encuentras a él, tendrás futuro y esperanza. Esto le pasó a Jacob, que en su peor momento lo encontró. Por esto dijo: Esto es casa de Dios y puerta del cielo. Se convirtió de un hombre sin futuro y esperanza, en un hombre con futuro y esperanza.
Dios te dice hoy como le dijo al pueblo- que habrá problemas, pero, en medio de tu cautividad, en medio de ese problema, búscame y me vas a encontrar. Y, si me encuentras, tienes futuro y tienes esperanza
Los planes que Dios tiene para ti
Una de las frustraciones más grandes que siente el hombre es cuando, los planes que le ha presentado a Dios, no salen como esperaba. Quizás esperabas ya haber alcanzado ciertas cosas para esta época de tu vida. De la misma manera, llegan cosas a nuestra vida que no hemos planificado. Y comenzamos a esperar cosas que Dios nunca nos prometió, y vivimos frustrados porque, queriendo estar en Jerusalén, estamos en Babilonia.
Cuando hay un choque entre lo que son tus planes con los planes de Dios, tiene que haber un día donde tu llegues a quebrar tu espíritu delante de Dios y rendirte a los planes que Dios tiene para ti. El problema es que hay gente tan testaruda que, a pesar de que están en problemas, quiere seguir con sus planes, y quieren forzarle a Dios sus planes, en vez de vivir bajo los planes de Dios.
La razón por la que el pueblo de Israel cae en Babilonia es un plan de Dios, protegiendo al pueblo, y haciendo que su palabra se cumpliera. Babilonia se convirtió en el recurso financiero más grande que tuvo Jerusalén en un momento dado. Pero, ¿por qué el pueblo cae en Babilonia?
Dios tiene que sacar al pueblo de Israel de Jerusalén y llevarlo a Babilonia, porque, lamentablemente, el pueblo de Israel se convirtió en un pueblo idólatra. Comenzaron a permitir cosas que no se podían permitir. Si los dejaba allí, contaminarían para siempre a Jerusalén. Dios los lleva a lo que parecería el lugar más extraño y difícil, pero allí, en Babilonia, Dios levanta una generación como no pudo levantarla en Jerusalén.
Donde Dios hizo grande a Daniel, fue en Babilonia. Donde Dios hizo grandes a Zadrac, Mesac y Abed-nego, fue en Babilonia. Estando en Babilonia, entonces, hubo un pueblo que se levantó y dijo: No nos vamos a contaminar con lo que pasa aquí, vamos a vivir para Dios. Y, entonces, el plan de Dios comenzó a cumplirse.
Ese proceso purificó, levantó a una generación y la expuso a nuevas decisiones.
Hay gente a la que le es necesario pasar por un choque existencial; les hace falta darse contra la pared para entender que hay que cambiar y que no pueden seguir viviendo de la manera en que viven. No saben apreciar su libertad, y es bajo esclavitud que les toca decidir si van a servir a Dios o se van con la corriente del mundo.
Pero, gloria a Dios que, en medio de esas circunstancias, él levanta personas como Daniel, levanta una generación que demuestra que todavía hay adoración y reverencia para el nombre de Dios.
Lo que Dios quiere sacar de adentro de ti, en medio de la cautividad, es la excelencia de espíritu que siempre te debió caracterizar. En Jerusalén, en el mundo, no había mucha diferencia de quién tú eras, pero, en Babilonia, la gente va a darse cuenta que tú no tienes el mismo espíritu que tienen los demás.
Este momento que estás atravesando en tu vida no sacará lo peor de ti, sino lo mejor para Dios.
Cuando Dios tiene planes contigo nada podrà detener lo que Dios tiene para ti
Cuando Dios tiene planes contigo, te darás cuenta que ni las circunstancias, ni los problemas que estás viviendo, pueden detener lo que Dios tiene para ti.
En Jeremías 29:11 Dios le habla a un pueblo cautivo que fue sacado de Jerusalén, de la tierra prometida. En los versos 2 al 8, les da una serie de instrucciones para el tiempo en que se encontrarían cautivos. Dios comienza dejándoles saber que Él fue el que hizo que los llevaran cautivos de Jerusalén a Babilonia. Les dice que, aunque están cautivos, Él está ahí, y que Él está orquestando todo lo que está sucediendo.
Comienza diciéndoles: Edificad la casa. Dios les está diciendo a presos que construyan en otra ciudad, el lugar donde se encuentran cautivos. Podemos pensar que un preso tiene sus sueños desinflados, que un preso dice: Si estoy preso, para qué quiero una casa. Pero Dios les dice a los presos: Edificad casa y habitadlas y plantad huertos y comed del fruto de ellos.
Frente a problemas, muchos dicen: Cuando salga de este problema, entonces tendré mí casa. ¿Cuántos planes has pospuesto porque estás en cautividad en el día de hoy?
Luego, Dios les da otro mandato: Casaos y engendrad… multiplicaos. En medio de su cautividad, les ordena que tengan hijos y los casen, para que ellos también tengan hijos. No dejes que la cautividad detenga el proceso de multiplicación generacional en tu vida. En medio del problema, multiplícate.
Continúa Dios diciéndoles que procuren que haya paz en la ciudad donde están cautivos. Ora por la paz de la ciudad en la que vives porque, si hay paz en la ciudad, aunque estés cautivo, tendrás paz. Triste sería estar cautivo y que haya guerra en la ciudad, así que ora.
Termina advirtiéndoles que no se dejaran engañar por los profetas y adivinos que vivían entre ellos. Los que engañaban al pueblo no eran los políticos, sino los profetas. Dios dice: En medio de la cautividad, no escuches a esos profetas, aquellos que dicen: Con lo que está sucediendo en la ciudad, no hagas nada y prepárate para el fin; escóndete, ora para ver lo que puede pasar, para ver si Dios te libra.
Dios te dice: Escucha a los profetas que yo he mandado, los que en medio de la cautividad te dicen que edifiques, prosperes y te multipliques. Prepárate para algo grande y poderoso.











