Jesús da esperanza a todo aquel que está en pecado
Jesús daba esperanza a
todo aquel que estaba en pecado, y sanida al que tenia enfermedad, Jesús no
se fijaba en el exterior de las personas, de cómo vestían o cómo
actuaban. Jesús siempre estuvo mirando lo que había en el corazón del
hombre.
Continúa Jesús diciendo – ¿No entendéis que nada de fuera que entra en el hombre lo puede contaminar… lo que sale del hombre, eso contamina al hombre, 21 porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez. 23 Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.
Para que puedas vivir una vida en
libertad, llena de tu corazón de la palabra de Dios, de los pensamientos
de Dios. La palabra de Dios pone paz y alivio en tu mente y corrección
a tu corazón.
La palabra de Dios es vida
La palabra de Dios es vida. Es la palabra lo que puede desatar la verdadera vida de una persona. Pero, ¿qué es vida?
El término vida, naturalmente, tiene una
definición. Para la ciencia, vida es respirar, es una cadena de
sistemas que funcionan en una persona. Si una persona está conectada a
una máquina para respirar, aunque haya muerte cerebral, los médicos
consideran que hay vida. La pregunta es, si eso es vida.
Lo mismo pasa con el aborto. Las leyes
tratan de definir desde cuando es vida: ¿Desde que se concibe? ¿O unas
semanas después? La Biblia dice: Mi embrión vieron tus ojos.
La verdad es que la vida es tan amplia,
que en nuestra mente no caben estos conceptos. Tratamos de definirlos,
para sentirnos bien con nosotros mismos, pero nadie puede definir
naturalmente lo que es vida.
El que más o el que menos, en algún momento, se ha sentado y ha dicho: Esto no es vida.
Tratamos de vivir a través de nuestra
mente, de nuestros pensamientos, de nuestro análisis y nuestras
definiciones, en vez de entrar en la conexión divina que verdaderamente
provoca la vida del hombre; porque, al mismo tiempo que tú has tenido
experiencias en que dices: Esto no es vida; has tenido otras donde
dices: ¡Esto es vida!
Son esos momentos los que nos dan la
esperanza de no permanecer en depresión, por ejemplo. Muchos, no nos
hemos vuelto locos porque quizás por un tiempo estamos mal, pero uno que
otro día, algo en nuestro interior nos hace realizar: Esto es vida.
Cuando una persona intenta suicidarse,
no quiere quitarse la vida; lo que quiere quitarse es el sufrimiento, el
dolor. Esta persona piensa que el dolor y el sufrimiento vienen con la
vida. Esto no es así. El dolor y el sufrimiento no vienen con la vida,
sino con la decisión de no enfocar tu vida en lo que tienes que
enfocarla.
el largo viaje de Babilonia a Jerusalén
Los israelista hacen un viaje de Babilonia a Jerusalén. Pero
cuando llegan, a Jerusalén se encuentra que todo es una gran ruina. Nadie vive allí.y Los
israelitas tienen que construirlo todo de nuevo.
Una de las
primeras cosas que hacen es un altar. en donde pueden
hacer ofrendas, o regalos, de animales a Jehová, y Pocos meses después los
israelitas empiezan a construir el templo. Pero enemigos que viven en
países cercanos tratan de asustarlos para que se detengan. Por fin, los
enemigos consiguen que el nuevo rey de Persia haga una ley para detener
el trabajo de construcción.
Pasan años. Ya han pasado 17 años
desde cuando los israelitas volvieron de Babilonia. Dios envía sus
profetas Ageo y Zacarías para que le digan a la gente que empiece a
construir de nuevo. La gente confía en la ayuda de Dios y obedece.
Vuelven a construir, aunque una ley les dice que no.
Por eso,
un oficial persa llamado Tattenay viene y les pregunta qué derecho
tienen para construir el templo. Los israelitas le dicen que en
Babilonia el rey Ciro les dijo: ‘Vayan a Jerusalén y construyan el
templo de Jehová su Dios.’
Tattenay envía una carta a Babilonia
y pregunta si Ciro, que ahora está muerto, de veras dijo eso. Pronto
viene una carta del nuevo rey de Persia. Dice que sí. Por eso el rey
escribe: ‘Dejen que los israelitas construyan el templo de su Dios.
Y les mando que los ayuden.’ En unos cuatro años el templo está
terminado, y los israelitas están muy contentos.
Pasan muchos
años más. Ahora hace casi 48 años que el templo fue terminado. La gente
de Jerusalén es pobre, y la ciudad y el templo de Dios no se ven muy
bonitos. Allá en Babilonia el israelita Esdras llega a saber que es
necesario arreglar el templo de Dios. Por eso, ¿sabes lo que hace?
Esdras va a ver a Artajerjes, el rey de Persia, y este buen rey le da a
Esdras muchos regalos para que los lleve a Jerusalén. Esdras pide a los
israelitas que están en Babilonia que le ayuden, y unos 6.000 dicen que
irán. Llevan mucha plata y oro y otras cosas preciosas.
Esdras
se preocupa, porque hay hombres malos por el camino. Estos hombres
pudieran llevarse la plata y el oro de ellos, y matarlos. Por eso Esdras
junta a la gente, como puedes ver en la lámina. Entonces oran a Jehová
para que los proteja en su largo viaje de regreso a Jerusalén.
Jehová sí los protege. Y tras cuatro meses de viaje, llegan bien a
Jerusalén. ¿No muestra esto que Jehová puede proteger a los que confían
en él
Israel sale de Babilonia
Desde que Babilonia fue capturada por los medos y los
persas. ¡Y mira lo que pasa ahora! Sí, los israelitas están saliendo de
Babilonia. ¿Cómo se libraron? ¿Quién los dejó ir?
Fue Ciro, el
rey de Persia. Mucho antes de que Ciro naciera, Jehová hizo que su
profeta Isaías escribiera esto de él: ‘Harás lo que yo quiero que hagas.
Las puertas se te dejarán abiertas para que captures la ciudad.’ Y Ciro
sí dirigió la captura de Babilonia. Los medos y los persas entraron en
la ciudad de noche por puertas dejadas abiertas.
Pero Isaías el
profeta de Jehová también dijo que Ciro mandaría que Jerusalén y su
templo fueran construidos de nuevo. ¿Dio el rey Ciro este mandato? Sí.
Esto fue lo que dijo a los israelitas: ‘Vayan a Jerusalén, y construyan
allí el templo de Jehová su Dios.’ Y esto van a hacer los israelitas.
Pero no todo israelita que se halla en Babilonia puede hacer el
largo, largo viaje a Jerusalén. Es un viaje bien largo, de unos
800 kilómetros, y muchos de los israelitas están muy viejos y enfermos
para ello. Hay otras razones también. Pero a los que no van, Ciro les
dice: ‘Den plata y oro y otros regalos a los que van a volver para
construir a Jerusalén y construir su templo.’
Por eso, los
israelitas que vuelven a Jerusalén reciben muchos regalos. También, Ciro
les da los tazones y las copas que el rey Nabucodonosor había quitado
del templo de Jehová cuando destruyó a Jerusalén. Son muchas las cosas
que el pueblo lleva consigo.
Después de unos cuatro meses de
viaje, los israelitas llegan a Jerusalén precisamente a tiempo. Han
pasado exactamente 70 años desde que la ciudad fue destruida, y el país
quedó sin gente. Pero aunque los israelitas han vuelto a su país,
tendrán tiempos difíciles
Quién metió a Daniel entre todos estos leones
El rey de Babilonia llamado Darío. Daniel le
agrada mucho a él por lo bueno y sabio que es, y Darío lo hace un gran
gobernante en su reino. Por esto, otros hombres envidian a Daniel, y
hacen esto:
Van a donde Darío y dicen: ‘Todos queremos, oh rey, que hagas una
ley que diga que por 30 días nadie debe orar a ningún dios ni hombre
sino a ti, oh rey. Si alguien desobedece, debe ser echado entre los
leones.’ Darío no sabe por qué estos hombres quieren esta ley. Pero cree
que es buena idea, y escribe la ley. Ahora la ley no puede ser
cambiada.
Cuando Daniel oye de esto, va a su casa y ora como
siempre lo ha hecho. Los hombres malos sabían que Daniel no dejaría de
orar a Jehová. Se alegran, porque parece que van a alcanzar lo que
quieren, librarse de Daniel.
Cuando el rey Darío se da cuenta
de lo que está pasando, se pone triste. Pero no puede cambiar la ley, y
tiene que mandar que echen a Daniel en el hoyo de los leones. Pero el
rey le dice a Daniel: ‘Espero que el Dios a quien tú sirves te salve.’
Darío está tan inquieto que no puede dormir esa noche. A la mañana
siguiente corre al hoyo de los leones. Ahí lo ves. Él grita: ‘¡Daniel,
siervo del Dios vivo! ¿Te pudo salvar de los leones el Dios a quien
sirves?’
Dios envió su ángel,’ contesta Daniel, ‘y cerró la boca de los leones para que no me hicieran daño.’
El rey se alegra mucho. Manda que saquen a Daniel del hoyo. Entonces
echa entre los leones a los hombres malos que trataron de librarse de
Daniel. Hasta antes de que estos hombres malos lleguen al fondo del hoyo
de los leones, éstos los agarran y les rompen todos los huesos.
Entonces el rey Darío escribe a todo su reino: ‘Respeten todos al Dios
de Daniel. Él hace grandes milagros. Él salvó a Daniel de que se lo
comieran los leones
La escritura en la pared
El rey de Babilonia ha invitado a miles de personas importantes, a un gran banquete y Están
usando las copas de oro y de plata y los tazones sacados del templo de
Jehová en Jerusalén. De repente, los dedos de la mano de un hombre
aparecen en el aire y empiezan a escribir en la pared. Todos se asustan.
Belsasar, el nieto de Nabucodonosor, es el rey ahora. Él grita que
traigan a sus sabios. ‘El que pueda leer esta escritura y decirme lo que
significa,’ dice el rey, ‘recibirá muchos regalos y será el tercer más
importante gobernante del reino.’ Pero ninguno de los sabios puede leer
la escritura de la pared, ni decir lo que significa.
La madre
del rey oye el ruido y entra en el comedor. ‘No estés tan asustado, por
favor,’ le dice ella al rey. ‘En tu reino hay un hombre que conoce a los
dioses santos. Cuando Nabucodonosor tu abuelo era rey, lo hizo el jefe
de todos sus sabios. Se llama Daniel. Haz que él venga, y Daniel te dirá
lo que todo esto significa.’
Así que enseguida traen a Daniel.
Después de negarse a aceptar regalos, Daniel empieza a decir por qué
Jehová una vez quitó de ser rey al abuelo de Belsasar. ‘Él era muy
orgulloso,’ dice Daniel. ‘Y Jehová lo castigó.’
‘Pero tú sabías
todo lo que le pasó,’ le dice Daniel a Belsasar, ‘y todavía eres
orgulloso como lo era Nabucodonosor. Has traído las copas y los tazones
del templo de Jehová y bebido de ellos. Has alabado a dioses hechos de
madera y piedra, y no has honrado a nuestro Magnífico Creador. Por eso
Dios ha enviado la mano a escribir estas palabras.
‘Lo escrito es esto,’ dice Daniel: ‘MENÉ, MENÉ, TEKEL y PARSÍN.’
‘MENÉ significa que Dios ha contado los días de tu reino y le ha puesto
fin. TEKEL significa que has sido pesado en las balanzas y se ha
hallado que no eres bueno. PARSÍN quiere decir que tu reino se da a los
medos y los persas.’
Aun mientras Daniel está hablando, los medos y persas empiezan a atacar a
Babilonia. Capturan la ciudad y matan a Belsasar. ¡La escritura en la
pared se realiza esa misma noche! Pero ¿qué les pasará a los israelitas
ahora? vamos, ahora a Daniel, para ver qué sucede. Clic aqui para ver mas











